El Yo de mi otro Yo.
El séptimo hijo de un séptimo hijo. De piel blanca, alma oscura, corazón vacío y mente abierta.
No sé cuál es mi nombre, pero a decir verdad, todos me llaman por el mismo que se me puso al nacer.
Si algún día se encuentra con mi presencia en el camino, no me hable de pasado ni recuerdos, que no vivo del ayer.
Sé quién soy yo y usted es mi mayor prueba de que existo, en cambio usted, no sé realmente si es real.
Sé de dónde vengo y hacia dónde voy, es el mismo lugar; no existe tiempo ni espacio, sólo existo yo. Muchos le llaman muerte.
No tengo edad. Tengo un tiempo, una vida y un instante que parece ser eterno, por ahora.
Vivo en mi propio mundo, aunque usted me vea en el suyo.
Creí conocer el amor en una chica que no conocía, poco tiempo después, lo volví a conocer y por nombre llevaba el mismo que pronunciaban mis labios para referirse a quien me trajo al mundo con vida, sin duda, se trata de mi madre.
Una mañana conocí el futuro y no pude cambiarlo. Entendí: La vida es como es, no como queremos que sea.
Frente al espejo aparezco cada madrugada, ebrio o sobrio, pero allí siempre estoy.
Con frecuencia vivo como si no pudiese no vivir.
No sé cuál es mi nombre, pero a decir verdad, todos me llaman por el mismo que se me puso al nacer.
Si algún día se encuentra con mi presencia en el camino, no me hable de pasado ni recuerdos, que no vivo del ayer.
Sé quién soy yo y usted es mi mayor prueba de que existo, en cambio usted, no sé realmente si es real.
Sé de dónde vengo y hacia dónde voy, es el mismo lugar; no existe tiempo ni espacio, sólo existo yo. Muchos le llaman muerte.
No tengo edad. Tengo un tiempo, una vida y un instante que parece ser eterno, por ahora.
Vivo en mi propio mundo, aunque usted me vea en el suyo.
Creí conocer el amor en una chica que no conocía, poco tiempo después, lo volví a conocer y por nombre llevaba el mismo que pronunciaban mis labios para referirse a quien me trajo al mundo con vida, sin duda, se trata de mi madre.
Una mañana conocí el futuro y no pude cambiarlo. Entendí: La vida es como es, no como queremos que sea.
Frente al espejo aparezco cada madrugada, ebrio o sobrio, pero allí siempre estoy.
Con frecuencia vivo como si no pudiese no vivir.
Y si aún no me reconoce, intente no buscarme y me encontrará.

Comentarios
Publicar un comentario