Mi felicidad soy yo.

Y estaba yo allí, sentado frente de mí mismo, mirándome a los ojos como quien se halla dentro de su propio reflejo.

Aquella tarde, me cuestionaba muy seguido, sólo intentaba comprender qué era la felicidad y de qué dependía la misma.

¿Qué es la felicidad? Me pregunté Mirándole los ojos a mí mismo. Cuando de pronto sólo se escuchaba el silencio, fue tanto que me hizo cerrar los parpados muy despacio, a lo que al finalizar sentí como su voz se hacía oír en mi conciencia. Ésta me decía: "La felicidad no es más que un estado de ánimo que mantendrás vivo y harás eterno, mientras ames lo que hagas sin importar lo que los demás hagan por ti."

Su respuesta me había dejado un poco inquieto, así que le miré a los ojos y pregunté: ¿Por qué no soy feliz? Éste me respondió: "Sólo ves lo que hacen los demás y no te fijas en ti mismo, pasas la mayoría del tiempo juzgando a quienes no conoces y sin razones aparentes, y además, lo que hacen a tu alrededor te afecta tanto, hasta el punto en que tu propio estado de ánimo lo has hecho dependiente de ellos, de lo que hagan por ti, de lo que hablen de ti y hasta de lo que de ti lleguen a pensar.  Lo estás haciendo mal y mientras así lo hagas, sólo lograrás ser infeliz. No serás feliz si no buscas dentro de ti, si no te encuentras a ti, si no te amas a ti y ante todo, si no amas lo que haces. Recuerda, lo que haces, siempre es por ti y para ti."

Por último, tengo una duda —Le dije—. ¿Acaso mi felicidad depende de algo o de alguien más? A lo que me respondió nuevamente: "Tú mismo lo has dicho, tu felicidad. Es tu felicidad y no depende de nada ni nadie; depende de ti. La felicidad eres tú. La felicidad es el bienestar que sientes al encontrar la paz contigo mismo. Ya deja de buscar felicidad en donde no la hay. Tú ya eres feliz, pero lo ignoras. No desaproveches la vida, sal y ámalo todo. No te sientas mal por lo que no pudo ser, por lo que se fue, por lo que no está, por lo que no es. Ya te lo he dicho todo, ahora ve y sé feliz."






Aquel reflejo se nubló ante mi mirada, 
se iba, se hacía nada.
No era aquello un simple reflejo,
era un espejo
en el que me miraba.









Ya encontré la felicidad, es tiempo de que la encuentres tú.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Un continuo ir y venir.

Emociones y sentimientos.

Meditando sobre la niebla.